Mi vida ha tenido siempre banda sonora. Desde niña hacía mis tareas cotidianas imaginando que rodaba un videoclip. A los 6 años empecé a estudiar solfeo y piano en el colegio con Sor Margarita. Después pasé al conservatorio de Música de Soria. Allí me propusieron cantar en el coro de adultos, me encantó la experiencia y al venir a Madrid a estudiar Periodismo en la Complutense, hice las pruebas para el coro de la universidad y su director, Rubén Martín, al oírme me recomendó presentarme a las pruebas de la Escuela Superior de Canto de Madrid. Lo hice, entré en la escuela, a los dos años me fui nueve meses de Erasmus a Roma (Italia), donde proseguí con los estudios, regresé a Madrid y, un año más tarde, por un tema emocional, me quedé sin voz.

No volví a cantar hasta que mis guías así me lo pidieron. Fue en el 2020. El 13 de marzo era mi cumpleaños, la vida trajo el cierre de España por la pandemia y me llegó el diagnóstico de un cáncer de piel. Esa noche un rayo me atravesó de arriba abajo y una voz me dijo: “Parte de tu misión es transmutar y armonizar energías a través de la voz. Es el momento de crear música para sanarte y sanar.”

Así empezó todo. Regresé a la música desde un lugar completamente diferente. Ya no eran sonidos para ser escuchados sino sentidos. A través de las diferentes frecuencias que mi ser emanaba iba recordando mi origen y conectando con memorias poderosas: Atlántida, Lemuria, los delfines y la abuela ballena, el corazón cristal de Gaia, los hermanos menores y sus elementales, energías elevadas, ángeles, hermanos de las estrellas, Jesús y los esenios. Todo esto está reflejado en estas canciones canalizadas de alta vibración.

El viaje comenzó gracias al empuje de La tribu de las Mariposas y a Juan Antonio Simarro que me presentó a Fidel Cordero, mi productor y ya gran amigo. Junto a él compongo y canto piezas que nacen de mi propio camino de consciencia y espiritualidad, mezclando sonidos meditativos, étnicos y ambientales, voz, mantras y diferentes influencias musicales del mundo. La música absolutamente envolvente, con temas binaurales, está creada o afinada tomando como referencia los 432 Hz, una frecuencia cálida, armonizadora y relajante. 

Hoy, muchos años después, con varios discos y singles y lidiando aún con mi voz, que nunca volvió a ser lo que era, esta música que sale a través de mí, acompaña meditaciones, procesos de introspección y experiencias de expansión de la consciencia.

Es mágico ver cómo suena en documentales, salas de yoga, spas, retiros, formaciones o eventos de referentes como Joe Dispenza, Miguel Camarena, Angel María Herrera o Mario Alonso Puig, a quien tuve el honor de hacer su biografía con alma y crear la música de su gira. O como deportistas, artistas, profesionales de la salud, docentes, famosos conferenciantes y numerosas personas la usan para entrenar, poner foco, relajarse o como anclaje antes de salir al escenario. Además, los beneficios de las escuchas en las redes se destinan a causas solidarias. En mi web puedes concerlas.

Cada canción es un viaje y cada frecuencia, una puerta. Abajo tienes la explicación de algunos de los discos, para qué sirven específicamente y cómo usarlos. Deseo que estas melodías te acompañen a parar, respirar, entrar dentro de ti, ir al corazón y recordar. Y si te resuenan, por favor, comparte.

Con amor, 
Cristina

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